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7/01/013. La lucidez del Doctor Máximo Sandín para Antropología Nutrición.

Máximo Sandín es Doctor en Ciencias Biológicas y en Bioantropología, y ejerce como profesor de Evolución Humana y Ecología en el Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid.

Entrevista del Lic. Sebastián Prates de Antropología Nutrición al Doctor Máximo Sandín.

¿La Biología y sus investigaciones están actualmente sesgadas,
estancadas, por intereses económicos?

En la actualidad, la Biología se encuentra en un estado de absoluta confusión. Los datos científicos que se están acumulando como resultado de los progresos en los métodos de observación y análisis están mostrando unos fenómenos totalmente contradictorios con la concepción, digamos “oficial” de la Biología, es decir, la concepción darwinista de la vida basada en las sórdidas ideas de Thomas Malthus (discípulo de Adam Smith) a quien corresponde el concepto de la “lucha por la vida” y de otro siniestro economista, Herbert Spencer creador de la idea de “la supervivencia del más apto” y rematada por las ideas clasistas y racistas de los creadores de la Síntesis “Moderna”, que se ha mostrado definitivamente falsa ante los descubrimientos recientes de la genética. Pero la concepción darwinista se sigue manteniendo, no sólo por intereses económicos (que son muy importantes), sino como método de adoctrinamiento social y de justificación “científica” de la situación. Porque  aquí habría que distinguir entre los defensores “adoctrinados” ya sea en el ámbito científico o social, y los que saben qué están defendiendo realmente. Los creadores (se podría decir con más propiedad, los inventores) de la Síntesis “moderna” (de principios del Siglo pasado) estaban unidos por su condición de eugenistas, es decir, convencidos de que había que “mejorar” los rasgos hereditarios humanos mediante el impedimento de la reproducción de los “no aptos”. Estas ideas,están ya claramente expresadas en “La ascendencia del Hombre y la selección en relación al sexo”, también “rebautizado” como “El origen del Hombre” de Darwin. Un libro que las autoridades científicas parecen tener poco interés en que leamos (y con sobrados motivos) y que merecería todo un tratado, pero creo que se puede resumir sin exagerar  como una confusa mezcla de ideas eugenistas, clasistas, racistas y estúpidas que se pueden comprobar si se tiene la paciencia de leerlo. Como supongo que sabrán, Francis Galton, primo de Darwin fue el creador de la “disciplina científica” de la eugenesia, pero como supongo que sabrán pocos, Darwin era un eugenista convencido (como se puede comprobar en “El origen del Hombre”), su hijo Leonard Darwin fue el segundo presidente de la Sociedad eugenésica y varios de los otros hijos de Darwin, Horace, Emma y alguno más fueron miembros destacados de esa sociedad. Siguiendo este hilo conductor, nos encontramos con que el autor del término y del libro “La Síntesis Moderna” fue Sir Julian Huxley (nieto de Thomas Henry Huxley), biólogo, líder político, primer director de la UNESCO, y presidente de la  Sociedad Eugenésica británica entre 1959 y 1962. El siguiente paso son los que controlan la información, la economía y la investigación biológica. Como habrá visto en distintos medios de comunicación existe una “grave preocupación” por el aumento de la población mundial y la escasez de alimentos y recursos, dos falacias malthusianas que se pueden desmontar fácilmente porque el problema no es de escasez de recursos ni de falta de tierra habitable, sino de un injusto reparto (más bien un expolio) producto del terrible sistema económico (y “geopolítico”) que nos han impuesto. Pues bien, podrá observar cómo en los medios de comunicación, sin el menor pudor, los principales magnates mundiales, como Bill Gates, David Rockefeller, Warren Wuffett y algunos más han expresado públicamente la necesidad de “políticas activas” para luchar contra la superpoblación (no para cambiar el sistema económico, naturalmente). Se han realizado campañas de esterilización forzosa en países pobres (que han sido denunciadas en la prensa) y en muchos países del sur se gasta más dinero en lo que ellos llaman “salud reproductiva” que en ayudarles a tener medios dignos de vida. Es decir, aunque pueda sonar “conspiranoico”, el Mundo está en manos de verdaderos dementes convencidos de que están ahí porque son superiores (los “más aptos”) y esto les otorga la autoridad para dirigir el destino de la Humanidad.

En cuanto al otro grupo, no quisiera resultar ofensivo, pero tengo que decir que se han tragado el cuento completo, por lo cual no se les puede culpar, porque la capacidad de control mental que existen en nuestras sociedades “avanzadas” es impresionante (hay un artículo que circula por internet, “Las puertas de la percepción” de Tim O’Shea muy informativa al respecto). En cuanto al darwinismo, la doctrina que dice que las cosas son así de duras porque es una “Ley” natural, se nos inculca desde el colegio, se troquela en la mente en la universidad y se refuerza en los medios de comunicación y, por si fuera poco, el sistema económico nos convence de que la vida es competencia; hay que ser “competitivo” o estás acabado (es decir, se cierra el círculo Adam Smith – Darwin- Adam Smith). En el terreno social, lo que todo ciudadano “culto” (es decir, adoctrinado) debe saber es que la evolución fue un “descubrimiento” de Darwin, que es la única explicación “materialista” de la vida y que, por tanto, es progresista y que cualquiera que critique el darwinismo es sospechoso de ser un creacionista encubierto o algo peor. Y en cuanto a la universidad la situación de choque entre los datos científicos reales y las interpretaciones darwinistas fruto del adoctrinamiento llegan a extremos absurdos. Como el darwinismo es algo tan difuso porque nunca estuvo claramente formulado, ni en los libros de Darwin ni en la Síntesis “Moderna” (en realidad, no es una teoría científica, sino una concepción de la vida), todo cabe dentro de él sin necesidad de cambiar nada, en primer lugar, porque si se habla de evolución se está hablando de Darwin y en segundo, porque las remodelaciones genómicas, la inserción de virus en los genomas, las modificaciones epigenéticas, etc., de los que hablaremos más adelante, son “otro tipo de mutación al azar” pero, al final, es la todopoderosa selección “natural” (tan omnipotente como “la mano invisible del mercado”), la que decide quien sobrevive, que es, naturalmente, el que haya adquirido una “ventaja” sobre los demás con esa “mutación”. Porque si hay algo que se intenta grabar a fuego en le mente de los biólogos es la selección “natural”. Que la selección “natural” está demostrada (créame, no hay ninguna demostración de cómo la selección haya podido hacer que se pase de un pez a un tetrápodo “por adaptación progresiva a la tierra”, según ellos, y sí hay datos que muestran que esa transición ha de ser repentina por cambios en el desarrollo embrionario). Lo que, según ellos, está “demostrado” es que algunos animales “compiten” por las hembras, o que ante determinados problemas ambientales unos mueren y otros no (se supone que “por que tienen alguna ventaja”), pero eso no tiene nada que ver con los complejos cambios genéticos y embrionarios que supone la evolución.

Para no alargarme más,  diré que uno de los elementos de control para el mantenimiento, contra todas las evidencias, de esta concepción, está representado por las revistas científicas más importantes, de origen anglosajón, entre ellas Nature (fundada por Thomas Henry Huxley) en las que la palabra “selección” es el santo y seña si se quiere publicar algo relacionado con la evolución, o incluso sin relación directa. Muchas veces te encuentras con la “explicación” de que si algo existe, si algo funciona, algún proceso bioquímico, por complejo que sea, es “porque ha sido seleccionado”. A mí, ahora, después de bucear en el origen del darwinismo, no me resulta extraño, porque es su concepción de la vida, de la realidad, con profundas raíces culturales, para ellos el individualismo y la competencia son “obvios” y claro que existen individuos (o pueblos) “más aptos” que otros.

¿Cómo es que los postulados establecidos justifican la realidad desde
el punto de vista de la evolución?

Para que el lector obtenga sus propias conclusiones, me voy a limitar a copiar dos citas de dos de los personajes con más influencia en la vida actual de los ciudadanos, porque sus ideas son las que dirigen la economía que han adoptado (que nos han impuesto) los que mandan:

“Las demandas de justicia social carecen de sentido, porque las demandas de justicia son sencillamente incompatibles en cualquier proceso natural de carácter evolutivo”.
Friederich Hayek  Premio Nobel de economía 1974.

“Todas las relaciones sociales pueden ser reducidas a la ley de la oferta y la demanda, que se  rige por la libre competencia y  la exclusión de los incompetentes e incapaces redundará, a largo plazo, en beneficio de la especie”.
Milton Friedman Premio Nobel de economía 1976


¿Por qué transformación y no evolución?

Cuando he sido consciente de que lo que han intentado hacer los darwinistas ha sido desde siempre ajustar los datos a su “teoría” (a su forma de ver la vida), lo que he procurado ha sido hacer exactamente lo contrario, es decir, primero examinar los datos y después intentar deducir qué significan. Como es lógico no se trata de un trabajo individual. Lo que he hecho ha sido comprobar que muchos de los datos actuales sobre los sucesos más trascendentales de la evolución se ajustan a ideas de científicos más cualificados que yo (es decir, todo está dicho), pero que han sido incomprendidos, incluso atacados en su tiempo, y al relacionarlas entre sí resulta una explicación coherente (aunque, seguramente incompleta) y basada realmente en datos empíricos. No es sencillo (diría más, es imposible) explicar la idea en pocas palabras, porque, lógicamente, la explicación de un problema tan complejo como la evolución de la vida no puede ser simple, pero los rasgos generales que resultan de estos datos son, en primer lugar, que la vida apareció en la Tierra en forma de bacterias y virus (fagos) antes de que acabase de formarse, lo que indica que puede ser inherente al Universo (una propiedad más de la materia) y se puede propagar a través de él y “germinar” donde las condiciones sean adecuadas. Esto fue planteado por el químico sueco Svante Arrhenius a principio del siglo pasado. En segundo, que los seres vivos están formados por una agregación de información genética procedente de bacterias y virus, lo que actualmente se puede verificar por la composición de los genomas. Esta idea de la “simbiogénesis” fue propuesta por Konstantin Merezkovsky, también a principios del siglo pasado, aunque referida sólo a bacterias, y retomada por Margulis, pero el astrónomo galés Alfred Hoyle fue el que propuso que los virus, con su capacidad para integrarse en los genomas, podrían ser un mecanismo de adquisición de nuevos genes. Esta composición de los genomas en sentido amplio, es decir, ADN, ARN y proteínas, que se ha podido comprobar tras las secuenciaciones de los de distintos organismos, explica  los saltos reales de organización animal y vegetal que se observan en el registro fósil, que fue puesta claramente de manifiesto por Otto Schindewolf, uno de los más grandes paleontólogos europeos (y, por tanto, “inexistente”). Sabemos que a lo largo de la existencia de la vida en la Tierra se han producido enormes cataclismos por la caída de grandes asteroides y por inversiones de los polos magnéticos que han dejado a la Tierra sometida a fuertes bombardeos de radiaciones solares. También se ha comprobado experimentalmente que estos tipos de agresiones ambientales movilizan a los virus endógenos y a los elementos móviles de los genomas. Esto explica los grandes cambios de fauna y flora, por remodelaciones genómicas que provocan cambios bruscos en el desarrollo embrionario, que se observan en el registro fósil entre los períodos geológicos, separados por grandes extinciones y que han recibido sus nombres de las diferentes faunas que los caracterizaban. Es decir, que la evolución (que yo prefiero llamar “transformación”) no es un fenómeno individual, sino colectivo, porque se sabe que los cambios de los elementos móviles y los virus endógenos en los genomas no son “al azar”, sino que tienen tendencia a moverse a sitios concretos (lo que se conoce cono “hot spots” o “puntos calientes”) y esto ocurriría en muchos individuos a la vez. Esto explica que se haya observado que la evolución ha afectado, bruscamente, a ecosistemas completos. 

En definitiva, esta visión global de la evolución y de la vida se ajusta más a la concepción de Lamarck (que hablaba de “transformación)  según la cual, en la Naturaleza lo que reina es el equilibrio entre sus componentes y lo que impulsa la evolución es la capacidad de respuesta de los organismos a los estímulos ambientales, aunque él no podía imaginar que estos cambios deberían producirse en una sola generación (que, la verdad, resulta difícil de imaginar).Pero desde un punto de vista más “práctico” esto tiene consecuencias muy concretas. Esto pone de manifiesto que es falso que lo que impulsa la vida sea una competencia permanente de todos contra todos, que no existen cambios individuales que hagan a ningún ser “más apto” que otros por mucho que nos quieran convencer de que son “Leyes naturales”. Y, sobre todo, que hay muchas concepciones muy arraigadas como la consideración de los virus y bacterias como “enemigos” que hay que combatir o las “enfermedades genéticas” que han de ser reconsideradas muy a fondo.

¿Nos han engañado sobre algunos postulados del Darwinismo?

Darwin es una figura mitificada y, como todos los personajes mitificados ha sido objeto de manipulaciones y falsificaciones de la historia. El verdadero problema es el darwinismo, que es una creación interesada y ajena a Darwin. No voy a relatar todos los fraudes y mentiras que se han creado en torno a Darwin porque ocuparía toda la entrevista; el “descubrimiento” de la evolución en el viaje del Beagle, los pinzones “de Darwin”,  su calificación de “naturalista”, su lucha “contra el racismo”, su “eliminación de la necesidad de Dios”, su “amplia documentación” en la Naturaleza y muchos otros. Sólo con molestarse en leer sus libros, que es como se puede conocer el pensamiento de una persona, se puede comprobar dónde se documentó y su nivel intelectual y científico. Pero hay que señalar, por si alguien tiene el valor de leer el “rebautizado” “El origen de las especies”, que la edición que circula es la sexta (la primera edición era “de traca”) porque fue publicando ediciones sucesivas “asesorado” por John Hooker, Charles Lyell y, el fundamental, Thomas Henry Huxley que fue el que le indicó que de lo que pretendía hablar era de la evolución (término que no aparece hasta esta sexta edición). Es decir, que la sexta edición (y otras anteriores) no es exactamente “de Darwin”, pero a pesar de las correcciones (algunas muy divertidas) y de las “astutas” explicaciones y justificaciones retóricas (que tampoco son suyas) el texto muestra una gran confusión que mezcla las condiciones de vida, el uso y el desuso, la tendencia variar de la misma manera y, además, la selección “natural”, término que proviene de que basó su “investigación” en la selección de animales y plantas domésticos, especialmente en textos relacionados con la cría de palomas. Si nos molestamos en leer los libros Darwin podemos comprobar que nunca se enteró de nada, ni de la evolución, por supuesto, que llevaba más de cien años siendo estudiada en las universidades europeas, ni de lo que se había montado a su alrededor, como se puede comprobar en su “Autobiografía”. Por cierto, para que vean las sutiles manipulaciones con que troquelan la mente de los lectores, hace poco apareció publicada una con grandes letras en la portada que decían: SIN CENSURAR. Se supone que los lectores pensarían “pobrecito, como era tan revolucionario, le censuraron su Autobiografía”. Resulta que yo tengo la edición “censurada”, publicada por su hijo Francis, en la que dice en la presentación que “ha quitado pasajes de carácter personal e íntimo y correcciones de evidentes errores de expresión”. Y un último dato: Tampoco nos suelen informar de que su gran aportación final, que consideraba su “teoría” definitiva fue la “Pangénesis” según la cual, cada órgano segregaba una “gémulas” por las que se transmitían a la descendencia las características adquiridas por los progenitores, pero sus “asesores” le hicieron ver que era mejor que no siguiera por ese camino. Lo que les gustaba era la selección “natural”.

Lo que se había montado a su alrededor (en lo que el desconcertado Darwin no participó), fue, por una parte una lucha de hombres poderosos “hechos a sí mismos” contra el poder de la iglesia anglicana, justificadora del orden social tradicional encabezado por la nobleza, capitaneados, como ya he comentado, por Thomas Henry Huxley, según el cual “La publicación de El Origen de las Especies marca Hégira de la Ciencia desde idolatrías de creación especial a la más pura fe (el subrayado es mío) de la Evolución” (Times, 1863). Por otra parte, un movimiento de apoyo de hombres muy influyentes en el ámbito científico que veían en la selección “natural” la justificación “científica” de sus ideologías. Huxley, junto con otros nueve científicos importantes, fundó, en 1864, el X- Club con el objeto de “apoyar las teorías de la selección natural y el liberalismo académico” (se puede ver hasta en Wikipedia, mejor en la versión en inglés), y fueron muy influyentes durante las décadas de los 70 y 80, controlando las instituciones científicas y silenciando las voces de científicos evolucionistas discrepantes. Como he mencionado antes, los grandes magnates mundiales se dieron cuenta muy pronto de la importancia de revestir sus intereses de un halo científico, pero hay otro aspecto aún más grave en la actualidad. El determinismo de las características inscritas en los genes suponía una base para intentar “cambiar los genes” inicialmente, en los seres humanos con fines oscuros, pero pronto descubrieron otra posibilidad más rentable que les pondría en disposición de controlar la alimentación mundial: la mal llamada “ingeniería genética”, cuya paternidad corresponde a Rollin D. Hotchkiss, de la Rockefeller University y los organismos “modificados genéticamente” y patentados.

Para no alargarme más, diré que si tenemos en cuenta el enorme poder de estos personajes, su capacidad de controlar la investigación científica (la gran industria farmacéutica y biotecnológica son los fundamentales financiadores de la investigación biológica) y la información, tanto científica como general, podremos darnos cuenta de contra qué estamos luchando.

¿A qué se debe esta paranoia de virus y bacterias acechando al humano?

Pues se debe a la conjunción de dos fraudes científicos: La concepción darwinista de que la Naturaleza es un campo de batalla en la que todos sus componentes son “competidores” junto con el fraude de Pasteur y su “Teoría microbiana de la enfermedad” http://www.medbook.es/group/homotoxicologa/forum/topics/luis-pasteur-y-el-fraude-de-la Por eso no es extraña la mala fama de las bacterias y, especialmente, los virus tienen en nuestra sociedad. Una concepción que resulta absurda si tenemos en cuenta la suma de datos científicos que se han acumulado en los últimos años con respecto a ellos. Veamos: Las células de nuestro cuerpo son bacterias más o menos modificadas, resultado del origen de las células eucariotas (nuestras células) como consecuencia de fusiones bacterianas.  En nuestro cuerpo, en el tracto gastrointestinal (se calcula que unos 10 billones), en el medio interno, en la piel, existen comunidades bacterianas esenciales para el organismo… Hace tiempo se calculó que teníamos 10 veces más bacterias que células en el cuerpo, pero probablemente sean más. Por cierto, recientemente se ha comprobado que estas colonias bacterianas están controladas por “fagos”, virus bacterianos que regulan las poblaciones y ejercen funciones de comunicación entre sus componentes. Es decir, son los que “controlan” el sistema o, lo que es lo mismo, nuestro organismo.

En cuanto a los virus, independientemente de los abundantes datos sobre secuencias genéticas de origen viral que se han encontrado en nuestros genomas y que son fundamentales para nuestro organismo, sólo con revisar los datos sobre la constitución de nuestro genoma nos encontramos con que la inmensa mayor parte de las secuencias, las que no son de origen bacteriano, tienen su origen en virus que han insertado sus secuencias genéticas en el genoma bacteriano originario. Veamos: Recientemente, se ha comprobado que el 98,5% del genoma, que se consideraba “ADN basura” gracias a la “aportación” de Richard Dawkins y su “teoría” del Gen egoísta”, es la parte fundamental de los genomas, porque es la que controla, regula y da significado al otro 1,5% del genoma que son los genes (más bien, las secuencias dispersas, porque no existen los genes como entidades individuales) codificantes de proteínas.  Este 98,5% del genoma está formado por retrovirus y virus ADN endógenos enteros o fragmentarios, elementos móviles (denominados durante mucho tiempo “elementos egoístas”) que son: retrotransposones, provenientes de retrovirus endógenos y transposones, originados por virus ADN, además de intrones, con un claro origen en elementos móviles, y secuencias dispersas LINE y SINE, que son fragmentos más o menos largos de elementos móviles. En cuanto a  la fracción codificante  de proteínas (el otro 1,5%), se está comprobando que su mayor parte está originada por retrovirus endógenos y elementos móviles.

Pero es que además se están comenzando a comprender las impresionantes funciones biogeoquímicas de las bacterias y los virus en la Naturaleza. Existen hasta cien millones de bacterias por gramo de tierra sin las cuales no podrían existir las plantas. Las bacterias del suelo “reciclan” los productos de desecho y los organismos muertos y “limpian” las sustancias tóxicas y hacen disponible el nitrógenos de la atmósfera para las plantas. En el aire y en las aguas marinas y fluviales existen cifras similares y realizan funciones parecidas incluyendo la formación de nubes y de los copos de nieve. Entre ellas siempre están los virus, en una cantidad entre cinco y veinticinco veces más, que son los que intercambian información entre las bacterias y controlan sus ecosistemas. Se puede decir no sólo que nosotros seamos bacterias y virus, sino que la vida son las bacterias y los virus. ¿Se puede concebir algo más diferente a la historia que nos han contado?

¿Qué opinión le merecen los transgénicos?

No se trata de una opinión, sino de datos contrastados .Hay científicos mucho más prestigiosos y conocidos que yo que denuncian la “biotecnología” y sus peligros El problema es que, precisamente, es la gran industria farmacéutica y las multinacionales de la “biotecnología” (término acuñado en la Universidad Rockefeller) las que están en camino de adquirir el control total de la investigación biológica. Una investigación enfocada teóricamente “al bien de la Humanidad”, pero financiada por empresas con ánimo de lucro y, por tanto, con fines comerciales. Estas empresas tienen mucho dinero y tal como está estructurado el Mundo, el que tiene mucho dinero tiene mucho poder (un poder inimaginable en este caso). El problema es que se ha creado (interesadamente) una confusión alimentada por los medios de comunicación, que como sabe, se deben a sus “anunciantes”, que califican de conservadores a los que nos negamos a que se manipulen procesos que aún no son bien conocidos, incluso interpretados erróneamente, y pueden resultar muy peligrosos, y a los que nos oponemos a los enormes peligros de los alimentos transgénicos para la salud y para el medio ambiente basados en criterios científicos. Y transmiten la idea de que lo “progresista” es manipular, intentar “corregir” a la Naturaleza, sin tener conciencia de que estamos todavía muy lejos de comprender, y menos de “controlar”, los complejos fenómenos que se producen en ella.

Pero lo más grave es que hay muchos científicos “especialistas” en aspectos muy concretos de la Biología que creen inocentemente que estas “investigaciones” que son, en realidad manipulaciones mediante el método del “tiro a boleo” (es decir, sin tener claro lo que van a conseguir, dada la complejidad del control de la información genética), son grandes avances para conseguir “mejoras” en los productos sin saber cuáles han sido los efectos reales de los cultivos transgénicos que han causado la ruina de millones de pequeños agricultores, que han contaminado biológicamente los campos de todo el mundo porque los “genes” introducidos escapan de los organismos modificados y se extienden por la “red de bacterias del suelo”, que están acabando con la biodiversidad (según la FAO, se han extinguido el 75 % de los cultivos tradicionales) y están dejando la alimentación mundial, mediante sus patentes, en manos de unas cuantas multinacionales? Pero, incluso, existe desde hace tiempo un comunicado de la Academia Americana de Medicina Ambiental (es decir, no “sospechosos” de ser ecologistas) que dice lo siguiente: “Hay una asociación más que casual entre los alimentos transgénicos y efectos adversos en la salud. Los alimentos modificados genéticamente producen serios riesgos de salud en las áreas de toxicología, alergias y función inmune, salud reproductiva y salud metabólica, fisiológica y genética. Por ello llamamos a una moratoria inmediata http://www.aaemonline.org/gmopressrelease.html

 

Palabras de Máximo Sandín en su web; Mi admirado José Saramago solía decir que somos en un noventa por ciento, quizás más, producto de los demás. De las personas que hemos encontrado en nuestro camino. En mi caso, una buena proporción de mis “constructores” se encuentra entre los centenares, miles de alumnos que han pasado por mi vida. Pese a que he llegado a ser recriminado en público por decirlo, lo repito porque es sincero: he aprendido mucho más de mis alumnos que de mis colegas. He encontrado unos ejemplos de lucidez, de madurez, de compromiso, algunos hasta tal punto que difícilmente encontrarán acomodo en esta sociedad enferma que, en ocasiones, me han hecho creer que todavía estamos a tiempo para cambiar el Mundo.

Pero mi condición pesimista me ha devuelto a la realidad al pensar en los miles, tal vez millones de jóvenes cuyas potencialidades están siendo, siguensiendo cercenadas por el adoctrinamiento. No les deprimo más. Dejo que el lector imagine hasta dónde podrían llegar (hasta dónde podríamos llegar) si a estos científicos de veinte años no les fueran cortadas las alas por los administradores de “la Verdad”. Los trabajos de curso y artículos que he podido recopilar son sólo una pequeña muestra de centenares de textos (la mayoría en papel) merecedores de difusión. Desafortunadamente, no he podido conseguir la autorización para hacer públicos algunos cuyos autores “han volado”. Pero creo que esta es una muestra esclarecedora. web

Compartimos algunos videos de Máximo Sandín.

 

 

 

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