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06/11/013. Washington; Monsanto y DuPont invierten 9 millones de dólares contra el etiquetado.

Monsanto y DuPont invierten cerca de 9 millones de dólares para abolir la iniciativa de etiquetado de alimentos transgénicos en Washington. - Más de la mitad de los estados del país (EE.UU.) están luchando para exigir el etiquetado de los alimentos transgénicos. Si la "iniciativa 522" es aprobada, Washington podría ser la primera ciudad del país en la cual empresas de productos alimenticios se verían obligados a etiquetar sus alimentos, lo cual significaría brindarles información a los consumidores, si los alimentos han sido modificados genéticamente.

Bloomberg ha informado que Monsanto y DuPont (dos de los más grandes productores en EE.UU. y el mundo de semillas transgénicas) han invertido cerca de 8.7 millones de dólares en contra de la aprobación de la I-522 (iniciativa 522), cantidad que es cercana a la mitad de 18.1 millones de dólares, los cuales fueron reunidos en contra de la iniciativa de etiquetamiento.

Ésto no debiera ser ninguna sorpresa, puesto que estos gigantes de la biotecnología pasaron a ser los dos mayores contribuyentes para incentivar la derrota de otra similar iniciativa de etiquetado realizada en California el año pasado. Desde que estos magnates lanzaron sus millones en contra de la I-522, la aprobación obtenida, que fue en un momento de un 45% según encuestas, se redujo drásticamente a un deprimente 4%.

El medio informativo "Natural News" informa además que una gran cantidad de las empresas alimenticias más importantes se han unido económicamente con el objetivo de acabar con el derecho fundamental de sus propios clientes, que es el de saber lo que contienen los alimentos que ellos venden. Entre estas empresas se encuentran los siguientes nombres:

Bimbo Bakeries USA
Bumble Bee Foods, LLC
Campbell Soup Co.
Cargill Inc.
The Clorox Co. (propietario de la marca de Burt Bees )
The Coca -Cola Co. (propietario de Odwalla )
ConAgra Foods
Dean Foods Co. (propietario de la leche Horizon )
Del Monte Foods Co.
General Mills , Inc. (propiedad de Larabar )
The Hershey Co.
El Hillshire Brands Co.
Hormel Foods Corp.
El J.M. Smucker Co.
Kellogg Co. (dueño de Pop -Tarts )
Tierra O'Lakes , Inc.
Mondelez Global , LLC . (anteriormente Kraft Foods)
Nestlé EE.UU. , Inc.
Ocean Spray Cranberries , Inc.
PepsiCo , Inc. (propietaria de Naked Juice )
Sunny Delight Beverages Co.
Welch Foods, Inc.


¿Por qué estas marcas alimenticias están reacias a informar a sus clientes sobre el contenido de los alimentos que ellos venden?

Muchas de las empresas de esta lista han reducido los ingredientes transgénicos en productos exportados a Europa a causa de leyes de etiquetamiento de alimentos impulsadas por los opositores de los alimentos manipulados genéticamente. Pero en EE.UU. parece ser más económico y rentable simplemente seguir insertando componentes químicos en los alimentos sin dar cuenta de ello.

¿Por qué? Porque ellos saben que pueden salirse con la suya.

En última instancia, estos magnates productores de alimentos saben que pueden ahorrar dinero a largo plazo mediante la compra de propaganda anti-etiquetado para engañar a los votantes, para así perpetuar el poder de estas empresas de poder mantenerse a la cabeza en ventas de alimentos con los ingredientes más baratos (y potencialmente peligrosos) sin admitirlo.
Es una apuesta financiera segura que haría perder la lucha por el etiquetamiento de los alimentos manipulados, acción que no involucraría necesariamente a estas empresas como principales impulsores de esta antipropaganda.

Si los consumidores realmente supieran cuánto es el porcentaje de manipulación genética de los alimentos consumidos a diario (algunas estimaciones dicen que sería hasta un 90% del total de los alimentos) podría haber un escándalo a tal nivel que originaría una verdadera revolución alimenticia, donde las empresas se verían obligadas a gastar más dinero para introducir los mejores ingredientes en sus productos.

Ésta acción sería la única que tendría sentido, el etiquetamiento de los alimentos. De otra forma, ¿cómo se explica entonces el miedo de permitir el etiquetado en sus productos por parte de empresas de biotecnología tan importantes, como lo son Monsanto y DuPont? ¿Tanto es el miedo, que ellos están dispuestos a pagar millones y millones de dólares para evitar a como de lugar la iniciativa de etiquetado? Si estos magnates de los alimentos están tan orgullosos de sus maravillosos productos, ¿no debieran estar felices de poder enumerar claramente los ingredientes para que todos los vean?

¿Por qué es todo ésto aún una pelea?

Se trata de un derecho básico y fundamental, del cual estamos hablando. El argumento que valida el etiquetamiento de los productos transgénicos no debiera tener ni siquiera relación con la salud y la seguridad relacionada en este punto, sino que tiene que ver con el derecho básico la transparencia de las empresas para con el consumidor, pues se trata de alimentos. De todas formas, estudios científicos realizados de forma independiente (y no aquellos financiados y comprados por las empresas biotecnológicas que desean mostrar resultados positivos) muestran hasta 65 peligrosísimos riesgos para la salud asociados con los alimentos transgénicos.

Si tú compras algún alimento manipulado que consumirás y será asimilado por tu cuerpo, el cual podría tener consecuencias directas en tu salud ahora o en el futuro, entonces tú tienes todo el derecho a saber lo que hay en él.
Se trata de que se te permita saber qué contiene la comida con la que te alimentas tú, tu familia e hijos. De esta forma pasa por tí el tomar la decisión si comes o no este tipo de alimentos. La decisión debiera ser tuya y no la de otros. Desgraciadamente vivimos en una sociedad donde la gente se ha acostumbrado a hacer cosas forzadamente, nos guste o no.

La gente se ve obligada a ser tratada como culpables hasta que se demuestre su inocencia en casos tan deplorables como lo es en los aeropuertos, en los cuales a la gente se la somete a tratos inaceptables como abusos sexuales o radiación sólo para poder subirse a un avión. Los gobiernos nos obligan a pagar el seguro de salud el cual nos obliga a su vez comprar productos de la medicina alópata. Seguro de salud, por cierto, que fue creado con la ayuda de empresas químicofarmacéuticas, las cuales se ven beneficiadas con todo este plan maquiavélico.

A la hora de comer se trata aparentemente sólo de sentarse y tragar, pasando por alto la importancia de este tema. Las etiquetas y envases de los alimentos cambian todo el tiempo por razones estéticas influyendo también en el costo de estos productos. Estas empresas amenazan afirmando que el precio de los productos subirían si los ingredientes cambian. Ésto sólo ocurriría en un corto plazo, pues si la mayoría de la gente exigiera una mejor calidad de alimentos y no una comida deplorable e insípida, el precio de los alimentos de mejor calidad bajaría.

El perjuicio que ésto provocaría a estas empresas, sería que a la gente se le permitiría tomar una decisión consciente e informada de comer o no algo si no se desea. Si la población dispusiera de esta opción, está claro que mucha gente probablemente no querrá comer productos de empresas biotecnológicas. De esta forma mucha más gente exigiría la certificación de alimentos, y lo que sería dramático para estas mega empresas, podría reducir la centralización del mercado alimenticio, como lo es en la actualidad en EE.UU. y en muchos otros países, donde el 96% de la población depende del 4% restante para crecer y obtener suministro alimenticio.

La gente empezaría a poner su dinero donde está su boca, literalmente expresado, votando y pudiendo escoger con su propio dinero. La gente boicotearía los malos sabores. Sería necesaria la rendición de cuentas, recuperando cada vez más poder sobre su propia alimentación y el crecimiento como personas integrales. Sería un movimiento que realmente cambiaría las cosas en EE.UU., sus corporaciones y el mundo entero.

Pero claro, con personas como el ex-vicepresidente de Relaciones Públicas de Monsanto, el cual es el actual "Zar" de Seguridad Alimenticia de los EE.UU., y con gente que está dispuesta a permitir que la propaganda biotecnológica se apodere del sentido común con el objetivo de desvirtuar la opinión, quizás no debieran ser tan grandes nuestras esperanzas.

Enviado por Lic. Nutrición Fabiana Palmigiani.

Fuente; BWN Argentina

 

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