Columnista Guillermo Zeballos Lic Nutrición

Cuerpos que gritan en silencio 23/4/012

Estamos transitando por un periodo en donde, desde los medios de comunicación masivos se pondera la  juventud, cultura light y belleza, asociada a la delgadez siendo ésta, la clave para ser aceptado socialmente y por ende alcanzar el éxito y la felicidad. En medio de esta Tinellysación  en donde se imprimen modelos estéticos casi imposibles de lograr, nuestros jóvenes naufragan en el intento. Si a su vez, sumamosantecedentes psiquiátricos  familiares, dificultades vinculares, desarticulación de la familia,  escaso nivel de compromiso de las Instituciones de Enseñanza tanto privadas como públicas respecto a educar desde temprana edad a una  alimentación saludable, tenemos un ámbito propicio para la instauración de Trastornos de la Conducta Alimentaria (T.C.A), patologías descriptas según Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (D.S.M. IV).


A su vez, la industria alimentaria saca partido de estos modelos estéticos, promoviendo el consumo de productos light y dietéticos (que no son lo mismo). Incluso desde la más burda contradicción, podemos citar como ejemplo una de las últimas campañas publicitarias de una bebida cola,en donde se promovía casi de manera indiscriminada y sin límites, el consumo de papas fritas y bebidas cola ya que como reza la campaña “cruzados” las papas te premian con una bebida cola y las bebidas un paquete de papas. En tal sentido, las imágenes muestran jóvenes “felices”con “cuerpos perfectos” consumiendo de manera indiscriminada  grasa, sodio y azucares refinados.
No es necesario ser formados en  Nutrición para darnos cuenta que, este consumo de grasas y azucares sostenido en el tiempo no es compatible con los modelos estéticos que nos muestran las imágenes.


Por un lado, son presionados a realizar un culto al cuerpo y por otro, se los induce al consumo compulsivo de comida chatarra. Claro que no podemos atribuir en su totalidad a los medios masivos de comunicación ni a los mensajes contradictorios a lo que son sometidos a diario, ya que estas patologías tienen una múltiple etiología  en donde también juegan entre otros los primeros vínculos familiares ya desde el vientre materno.


 Pero si nuestro norte es la prevención se deberá trabajar desde los primeros años de su formación escolar en aspectos concernientes a la salud, en cuanto a su cuidado personal y alimentación para cada etapa de su vida,de esta manera seguramente estaremos disminuyendo de manera significativa lavulnerabilidad de nuestros jóvenes.

Es muy posible, que en nuestro entorno familiar  o cercano hayamos percibido alguna conducta particularcon los alimentos o un deterioro físicoque atrajo nuestra atención. Si bien la idea no es generar alarma al respecto, la intención es brindar algunas herramientas básicas para estar atentos y por qué no, sugerir o derivar a un diagnóstico oportuno.A continuación se describe brevemente algunos signos y síntomas:

Anorexia (A.N.)
Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando edad y tallaMiedo intenso a engordar, incluso estando por debajo del peso adecuado.                     Alteración de la percepción del peso o la silueta (imagen corporal)                                                                                                           Negación del peligro que conlleva el bajo peso                                                                    Excesiva actividad física.

 

Bulimia (B.N.):
Presencia de atracones recurrentes (ingesta de alimentos en un período corto de tiempo en cantidades superiores a las que la mayoría de las personas ingerirían en un mismo plazo; y sensación de pérdida de control sobre la ingesta)Conductas compensatorias inapropiadas con el fin de no ganar peso (vómitos, uso excesivo de laxantes, diuréticos, ayuno, ejercicio excesivo).                        Autoevaluación está desmedidamente ponderada por el peso y la silueta corporal
Trastorno por Atracón Episodios recurrentes de atracones, asociados a algunos de estos síntomas:                    Ingesta mucho más rápida de lo normalComer hasta sentirse desagradablemente lleno, ingesta de grandes cantidades de comida a pesar de no tener hambre Comer a solas para esconder su voracidadDepresión o gran culpabilidad después del atracónProfundo malestar al recordar los atracones, que no se asocian a conductascompensatorias.


En general enlos TCA nos encontramos con humor depresivo, la irritabilidad, retraimiento social,  ansiedad,  ideas obsesivas,  preocupación excesiva por la comida y cierta pérdida de la libido sexual, son consecuencias psicológicas frecuentes. Además, en el caso de pacientes con AN, subtipo purgativo, pueden darse conductas autoagresivas e intentos de suicidio, mientras que las pacientes con BN que tengan un alto nivel de impulsividad cabe que presenten conductas autolesivas, de suicidio, de robo, abuso de substancias y promiscuidad sexual  Como  toda patología crónica, es fundamental el diagnostico precoz para minimizar el daño y evitar la instalación de dichas patologías. Como antes mencionamos la multicausalidad de estas patologías requieren equipos para su atención con una mirada múltiple, en una dinámica interdisciplinaria, Psiquiatra, Psicólogo, Psicomotricista, Nutricionista, etc.


El pronóstico de las pacientes con TCA varía en el caso de la AN y de la BN. Investigaciones  estiman que, aproximadamente, un 44% de las pacientes con AN se recupera, el 28% mejora, el 23% se cronifica y el 5% fallece. Según estudios realizados, la mortalidad en jóvenes con AN es 12 veces superior a la población general y el doble respecto de jóvenes que presentan otros trastornos mentales. En 1995, Sullivan en Mortality in anorexia nervosa”encontró un 27% de suicidios entre las muertes por TCA. . Sabido es la alta prevalencia de suicidios en adolescentes uruguayos, por lo que infiero que un porcentaje significativo de estos padecían  un TCA.
En la actualidad, los pacientes antes de ser diagnosticadas tienen por lo general un largo peregrinaje por varios profesionales, Médico General, Gastroenterólogo, Nutricionista, etc., por lo que se pierde mucho y preciado tiempo entre consulta y consulta hasta que en algún momento la sintomatología  es tan evidente que son derivados a Psiquiatra, aunque por lo mencionado anteriormente, si no es tratado desde la interdisciplina el pronóstico es más comprometido.


Para el mutualismo son pacientes que evitan su tratamiento ya que no hay equipos formados y preparados para atender esta demanda, y en caso de ser internados en el mejor de los casos se los médica y apenas llegan a recuperar algo de su peso son dados de alta y al tiempo caen en lo mismo en un círculo perverso.
Cabe destacar que A.S.S.E. y  la UdelaR tienen un gran debe al respecto, ya que no existe aún un centro de referencia para la atención de dichas patologías, la asistencia requiere personal especializado no solamente en la atención ambulatoria sino también en internación, personal de enfermería, auxiliares de servicio, tizaneros, todos deben estar formados y en permanente vínculo con el equipo tratante. Por lo que el centro de referencia debería además ser un centro de formación e investigación.En la actualidad funciona hace muchos años todos los viernes en Policlínica de Psiquiatría del Hospital de Clínicas, la Policlínica de Trastornos de la Conducta Alimentaria, cabe mencionar que todos sus integrantes, Psiquiatras, Psicólogos, Psicomotricista y Nutricionista atienden en carácter de Honorarios. 


En esta línea de pensamiento se presentó hace más de un año una propuesta a la Dirección del Hospital Universitario la formación de dicho Centro en el Hospital de Clínicas, pero aún duerme la siesta en el escritorio del Dr. Tonto.
Lic. Nutrición Guillermo Zeballos

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