Columnista Julio Viana Lic. Antropología

 

Hambre

11/abril/2012 Publicado 23/4/012


Primera de una serie de notas acerca de esa vieja y trabajosa necesidadque tiene el Homo sapiens sapiens  heredada  de sus ancestros: Comer
Hambre. Del latín vulgar: famen .1. Gana y necesidad de comer.2. Escasez de alimentos básicos que causa carestía y miseria generalizada.[…] Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española.  22ª edición.
            Escribía la antropóloga norteamerica Margaret Mead allá por las décadas tristes y cansadas de guerra ,en  los cuarenta del siglo ppdo.:


“[…] los hábitos alimentarios son las elecciones efectuadas por individuos o grupos de individuos como respuesta a las presiones sociales y culturales para seleccionar,consumir y utilizar una fracción de los recursos alimenticios posibles” .Guthe &Mead 1945:3


            En el comienzo, animal al fin y para siempre, el Homo sapiens, ya bípedo y de cerebro grande y desarrollado, al igual que lo habían hecho sus ancestros menos dotados y privilegiados aún sin bajar de los árboles, rápidamente reconoció ese fuerte llamado  fisiológico:  esas fuertes señales de incomodidad y necesidad que llamamos  hambre,  ansiedad  clamando y exigiendo satisfacer urgentes   necesidades proteicas desde y  a través de la obtención e ingestión de materia orgánica apropiada ,  digerible y metabolizable por una especie omnívora.


            Aquellas primeras bandas cazadoras y recolectoras, alrededor y con las cuales el hombre salió de su estado de naturaleza para pasar al de Cultura desarrollaron sistemas y estrategias de subsistencias, no tan sólo eficaces para el episodio coyuntural de hambre, sino eficientes e inteligentes para hacer sustentable y viable la existencia del grupo. Es decir. Comprendidas por tales estrategias, comían todos los integrantes funcionales al grupo, todo el tiempo. Eso comprendía, hombres capaces de cazar, niños, mujeres fértiles y recolectoras  y  sus crías hábiles. Eran aquellos, tiempos en los cuales saciar el hambre, era, aún lamentablemente muchos pueblos contemporáneos tienen igual urgencia, cuestión de vivir o morir, peripecias cotidianas sufridas y llevadas adelante con escaso margen de error y fracaso. El éxito como una obligación. Una partida de caza fallida, podía iniciar el principio del fin de algo que había dejado de ser individual para ser un problema común al grupo, subsistir. Cuestión social antes que individual ,  solidaridad de la necesidad en una forma de convivir y repartir que se estima  fuera igualitaria y distributiva acompañando  los parámetros fuertes que veían en  la naturaleza y en las demás especies,  sobrevivencia y prioridad para los individuos más aptos. Puro y simple darwinismo protohistórico .


            Los primeros alimentos de suyo que debieron provenir del carroñeo , en épocas de miserias desde  la antropofagia, raíces, caza propia o ya en posesión de artefactos líticos, disputando  las piezas  obtenidas por otros  depredadores o al menos sus restos.
Luego vendrán los tiempos largos del Paleolítico, con él, los artefactos líticos utilizados para  la caza y el despiece que facilitará el transporte y los pondrá rápidamente a a salvo y fuera del alcance  de los grandes depredadores carniceros  de  los cuales era frecuente y fácil víctima

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            También llegará el control del fuego, vital para la defensa y útil en algún momento de la historia en el procesamiento de los alimentos,  con  dataciones y fechados aún contestados en círculos académicos, pero ubicable su posesión y control por el hombre prehistórico en  más menos 1 millón de años antes de nuestra era.


            Más tarde, el Neolítico y la habilidad de los humanos para domesticar plantas y animales y por tanto sedentarizarse. También aparece entonces el excedente, y con él,  un sinfín de problemas que se trasladan al presente sin solución de continuidad, entre ellos , para nombrar alguno, el surgimiento  de una clase burocrática con  cometidos de administrar ese excedente, por lo tanto administrando poder y por lo tanto, bien sabemos que sucede cuando el poder lo administra una elite.


            También desaparece la comida de necesidad como única variante, entra en escena el placer y la gula, privilegios que no pueden ser igualitarios ni distributivos, por lo tanto genera el germen de la desigualdad. La primer igualdad, la proto igualdad, debería consistir en comer todos , todo el tiempo, en igual  cantidad y calidad. Sorprende en su simpleza y en que esté tan lejos de ser así para una especie que festejó no ha mucho el nacimiento de su individuo No. 7.000.000.000.


            Hasta aquí y hasta la próxima. Dejo a ustedes  y  quedo reflexionando con Eurípides, que al momento de preguntarse : ¿Qué es la abundancia? Se contestó: “Una palabra y nada más, lo necesario basta al sabio.”
Hasta pronto.


 Lic. Julio Viana. Antropólogo Social.Montevideo. Uruguay. Todos los derechos del artículo reservados a  http://www.antropologianutricion.org y Julio Viana

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