Columnista Sebastián Prates Lic. Nutrición

 

Divinidad perdida 24/4/012

A menudo solemos olvidarnos de las grandes mujeres de la humanidad, aquellas con libertad de pensamiento y acción, claro, son los tiempos remotos, donde la mujer podía administrar a toda una tribu, participar en la caza. Aquellos tiempos tan antiguos donde las diosas eran las más veneradas y sabias por estricta definición, con el poder divino de la vida y la nutrición.


Recordemos la hecatombe de la mujer con sus capacidades ilimitadas, aquella que se congeniaba con la ciencia; la gran Hipatia de Alejandría; la matemática y filósofa, que marcaría en su muerte la línea totalmente diferencial del  razonamiento griego, con el concepto de la edad media-anticiencia.  Nació en Alejandría (Egipto), en el año 370 de nuestra era y murió en el año 415. La gran Hipatia;  “el mejor matemático vivo” del mundo greco-romano.  Ésta mujer era lo que quedaba de dignidad del genero por esos tiempos en donde ser ciudadano, era ser hombre, aristócrata, eclesial y guerrero de los dioses. La feminidad como lo más preciado y respetado se había perdido hacía tiempo, y terminaba de consolidarse simbólicamente con Hipatia.


La mujer definitivamente se instalaba al otro lado del conocimiento, lejana, incapaz,  no ciudadana, sino servicial al ser perfecto creado por el ser supremo.


Aparecería en escena Federick Taylor con su Taylorismo para una organización científica del trabajo o gestión científica del trabajo, es aquí, en la revolución industrial donde la mujer comienza en gran número de masa a entreverarse con el hombre en su rol de peón, auxiliar, maquinista. Nada era lo de antes, no era considerada un regalo de dios, simplemente un trabajador con costos más bajos.


Es recién a comienzos del siglo XX (me niego a decir fines del XlX)  donde se abre escasamente al arte, la medicina y el derecho. Hasta ahora y si hacemos una síntesis ; la mujer era considerada ciudadana, podía trabajar siempre y cuando fuera pobre, el salario era mínimo, y por si faltaba, la diosa tenía que retornar a su hogar para cocinar, y luego lavar los platos.

Pero "los tiempos cambian" el día era más corto, el mundo más rápido, y había que buscar la manera de no agotarse, y menos si hablábamos de la comida; preparaciones instantáneas y alguna que otra pastillita del doctor nos iban solucionando la jornada.

Hoy en día, la mujer sigue sin su trono, aquel que solía tener en un tiempo que catalogamos de primitivo. Sería bueno, en estos tiempos donde buscamos igualdad de oportunidades, responsabilidades, respeto, retribuciones laborales, y una alimentación saludable pese a nuestro dinamismo supuestamente evolutivo; una canción; en una sociedad desigual, "empastillada", y con la "comida chatarra" como motor, lejos del equilibrio, de Venus, de Sirio, de la feminidad natural y no de pasarelas, de la madre, maestra, gestora, diosa; una divinidad perdida.

Todos los derechos del artículo reservados a  http://www.antropologianutricion.org y Sebastián Prates

Pequeña ayuda para madres

 

.Que basura es envejecer

“Hoy los chicos son distintos” se lo oigo decir a cada madre
Hoy una madre necesita algo que la tranquilice
Y aunque realmente no esté enferma, hay una pequeña píldora amarilla
Ella corre al refugio de la pequeña ayuda para madres
Y esto le ayuda en su camino a pasar su atareado día

“Hoy las cosas son distintas” se lo oigo decir a cada madre
Cocinar algo fresco para su marido es una basura
Así que compra una tarta instantánea y cocina carne congelada
Y corre al refugio de la pequeña ayuda para madres
Y dos le ayudan en su camino a pasar su atareado día

¡Doctor por favor, unas pocas más!
Y al otro lado de la puerta toma cuatro más
Que basura es envejecer

“Hoy los hombres ya no son lo mismo” se lo oigo decir a cada madre
No pueden comprender que estés cansada
Son tan difíciles de complacer pero puedes tranquilizar tu mente
Solo corre al refugio de la pequeña ayuda para madres
Y cuatro te ayudan a pasar la noche
Te ayudan a soportar tu situación

¡Doctor por favor, unas pocas más!
Y al otro lado de la puerta toma cuatro más
Que basura es envejecer

“Hoy la vida es demasiado dura” se lo oigo decir a cada madre
La búsqueda de la felicidad parece una basura
Y si tomas más de eso conseguirás una sobredosis
No más carreras al refugio de la pequeña ayuda para madres
Ellos solo te ayudaron en tu camino
Al atareado día de tu muerte

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

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